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Biografia de Curro Romero

julio 20, 2019

(Francisco Romero López; Camas, 1933) Torero español que destacó por su lidia de gran belleza plástica, pese a la irregularidad de sus actuaciones. Curro Romero vistió el traje de luces por primera vez en 1954 en la pequeña plaza de toros de La Pañoleta (Sevilla), y apenas quince días después hizo su debut en un festejo con picadores. Tras tomar la alternativa en Valencia en 1959 de manos de Gregorio Sánchez, protagonizó un sonoro triunfo en la Feria de Abril de Sevilla de ese año y, con la confirmación de su doctorado, fue incluido en el escalafón superior del toreo.

Curro Romero

En la campaña de 1960 toreó en veintitrés corridas, y al año siguiente, en treinta y una. En 1963 obtuvo un éxito memorable en la Corrida de la Prensa de Madrid, donde, tras medirse con los hermanos venezolanos César Girón y Curro Girón y el manchego Pedrés, fue galardonado con la Oreja de Oro. Este éxito fue el inicio de otros muchos, como el de la tarde del 19 de mayo de 1966, cuando, tras encerrarse en solitario con seis toros, salió a hombros por la sevillana Puerta del Príncipe; sin embargo, su carrera no estuvo exenta de fracasos, de los que fue preludio su faena en el ruedo madrileño el 25 de mayo de 1967, en la que se negó a matar un morlaco, alegando que estaba placeado.

A los largo de su trayectoria, en efecto, se alternarían los méritos (gracias a su espléndida concepción e interpretación del arte del toreo, armoniosa y depurada, que le llevó a reinar en los cosos con el apodo de El faraón de Camas) y las faenas bochornosas, en las que daba muestras de desidia o cobardía. Fueron memorables sus triunfos durante la campañas de 1984, año en que toreó trece corridas (entre las que destacó la del 30 de abril, en la que cortó dos orejas en la Real Maestranza), y de 1985, con veintiuna corridas, entre ellas la de la tarde del 1 de junio, cuando alternó en Madrid con Antoñete y Curro Durán.

A principios de la década de 1990 entró en una fase de declive, con la sola excepción de la temporada de 1996, una de las más destacadas de su carrera, con clamorosos éxitos en los cosos de primera categoría; sin embargo, se resistió a cortarse la coleta y continuó toreando, aunque de manera cada vez más espaciada, hasta que en el año 2000 anunció su retirada definitiva de los ruedos.

Curro Romero mantuvo una alta cotización en las plazas más importantes a lo largo de su dilatada trayectoria. Fue el torero que en más ocasiones salió a hombros por la Puerta Grande de Madrid y por la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla; con todo, no fueron pocas las ocasiones en que hubo de abandonar los cosos bajo una lluvia de almohadillas o escoltado por las fuerzas de seguridad.

Sus mejores tardes mostraron, entre otras virtudes, su proverbial elegancia con el capote, sus verónicas de ritmo y cadencia inigualables, y su hondura y plasticidad en la manera de interpretar el toreo de muleta, cualidades que se vieron ensombrecidas por su dificultad a la hora de ejecutar la suerte suprema y sus “espantás”. Convertido en una figura carismática, idolatrada por unos y denostada por otros, su figura despertó como ningún otro las emociones de sus fidelísimos partidarios y las críticas de acérrimos detractores.